Otro aspecto, también de vital importancia en este intento de objetivar la brecha a través del tiempo en la comunidad cristiana es la Eucaristía.
Volemos al pasado y adentrémosnos en el Cenáculo en donde Jesús se ha reunido con los Apóstoles. Todos con la mirada fija en el maestro que percibe que la trama del mal se va cerrando sobre él, que el círculo se cierra y ya no hay alternativa.
Momento de despedida y de dejar en la memoria de sus discípulos los ejes centrales de su enseñanza... recordar el largo discurso de la última cena en el evangelio de Juan y recordar fundamentalmente luego de las bendiciones sobre el pan y el vino el "hagan esto en memoria mía", dichas con todo el sentido de un pacto, de permanecer unidos, de vivir en clave de fraternidad, de jugarse como la hará él en unos momentos más. De hacer de nuestra entrega cotidiana, de nuestra vida, una memoria de él. Cuántas veces en la vida nos movemos en clave de "pasado familiar", de "ética casera", en base a lo que nuestros padres nos enseñaron... y sin embargo, hoy por hoy, no veo, no encuentro motivos para justificar toda la construcción que se realizó posteriormente.
Sí encuentro sacramentalidad, en el compartir el pan y el vino, en el compartir la vida, en el compartir las alegrías y esperanzas de tanta gente, el escuchar, el estar, etc. Y ese compartir ciertamente que me remite a Jesús de Nazareth!! Porque intento vivir en clave de "memoria crística", como intento cada día de vivir en clave de memoria filial respecto de mi padre y hacer de su camino también mi camino, porque sé que vivió para los otros, como pudo pero lo hizo.
Qué queda en nuestras "misas" o eucaristías de estos sentimientos? Qué se comparte? Así como se acuñó el "sensum fidei" para definir muchas cuestiones dogmáticas, este mismo sentido de la fe del pueblo de Dios, que cada vez participa menos en el "culto eucarístico" ¿está errado?.
Cualquier estadística reciente, nos marca esta fuga masiva de los cristianos de nuestros templos cuando se celebra la "misa" y en algunas comunidades parroquiales esto es absolutamente contundente.
Pero realmente le interesaba a Jesús organizar un culto después de todo lo que despotrico respecto del templo y de asumir la línea profética que de igual manera señalaba la ausencia de la verdadera religión. Que decir de las bellísimas palabras dichas en el pozo de Jacob a la Samaritana: "llega la hora que los veraderos adoradores..." Dónde ubicar las palabras a Felipe "quien me ve a mi ve al Padre", no realmente hoy por hoy no encuentre sustancia al templo, aún conociendo su valor bio-psico-espiritual en la historia de las religiones, a las que el cristianismo ha denostado siempre, erigiéndose como la expresión religiosa más perfecta y acabada.
¿Conviene hacer intentos via "marketing religioso" para seguir atrayendo gente a nuestras tristes y muchas veces opacas liturgias? No sería más conveniente encontrarse en pequeñas comunidades y celebrar fraternalmente la memoria de Jesús encontrando la similitudes de nuestras construcciones de hoy con las que intentó él para alegrarnos o corregir el rumbo de nuestra vida como sal y levadura de la sociedad.
Identifiquemos los esfuerzos pastorales por "atraer" gente a misa.
a) Misas temáticas: enfermos, difuntos, vírgenes, santos y santas, milagrosas, por la familia, etc. etc. un impresionante reduccionismo de la memoria.
b) Cartas Pastorales, que en lenguaje encriptado, nada existencial y con añoransas de un majestuoso e inexistente pasado procuran convencer a los "fieles cristianos" de las bondades salvíficas de ir a misa. A veces le agregamos una referencia a un pretendido pecepto y sino directamente apelamos directamente a método represivos: "pecado mortal".
c) Eventos: todo encuentro, asamblea, toda convocatoria ha de terminar con misa. Tipo Grondona cuando termina pontificando sobre lo que dijeron los invitados al programa.
Sí! ciertamente hay inflación de misa, misa a la carta, si la cena de Jesús fue para reunir, hay comunidades que con tanta misa el sábado y domingo vaporizan la comunidad.
Añoro algunas Eucaristías celebradas, me parece, tan parecido a la primera, sin los ornamentos constantinianos, sin los rituales romanos, sin el discurso hegemónico del que preside, sin tanto "por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa" y golpe de pecho, sin tanto "ten piedad". Pero, si con mucho horizontalismo y cercanía, formando un círculo en el que se comparte la vida y los momentos luminosos de gracias y de presencias sacramentalísimas del Dios de la vida a la vuelta de cada esquina.
Un trabajo interesante será recorrer el léxico teológico y litúrgico de uso actual para darnos cuenta que no tiene nada que ver con la preocupación creyente de los seguidores de Jesús. Sino charlemos con un chico pronto a hacer su primera comunión, bah, o mejor con alguien que intenta eucaristizarse cada domingo.
Y disculpame amigo lector, pero mi comunión es "hacer la voluntad de Aquel que no vino a ser servido sino a servir", mi eucaristía es partir el pan de la comprensión con el otro, de desandar parte del camino de cruz del que sufre, mi misa ("ite misa est"), mi misión es mantener viva la memoria del que nos mostró el camino al PADRE de un modo luminoso, sin doblez y que terminó pagando con su vida tal atrevimiento frente a las jerarquías religiosas de su tiempo.
Vayamos a misa pero por favor releamos cada instante desde una clave libertaria y seamos capaces de atrevernos como Jesús a poner en evidencia a los que han usurpado la memoria y el acto solemne de la última cena.
Termino con un comentario irónico, menos sagrarios, menos construcciones y más techos para los cristos...
(texto sujeto a revisión)

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